Imagen de la plaza de San Jorge

NOTICIAS

21-08-2007

El entierro del Fernández-Daza sirvió para reconocer su labor cultural

El entierro del Fernández-Daza sirvió para reconocer su labor cultural El alcalde de Almendralejo pidió a la familia que conserve unida y en la ciudad la biblioteca que fundó el marqués. Periodico Hoy.

El cuerpo de Mariano Fernández-Daza y Fernández de Córdova, noveno Marqués de la Encomienda, recibió sepultura en la mañana de ayer en Almendralejo -la ciudad extremeña que ha concentrado el resultado de sus exitosas iniciativas culturales- tras un funeral que se celebró en la Iglesia de La Purificación. Hasta el templo acudieron sus numerosos amigos del mundo de la cultura para acompañar a su viuda y a sus tres hijas, a su hermano y otros familiares que presidieron la ceremonia fúnebre. Este atípico aristócrata que fundó una de las más importantes bibliotecas de Extremadura, con casi 120.000 volúmenes, y el Centro Cultural Santa Ana, persiguió con denuedo hasta donde fuese necesario cualquier libro o documento que aclarase aspectos históricos que tan aficionado era a desentrañar. Le hubiera gustado poder custodiarlos todos. Cuando encontraba uno que no contenía lo que él esperaba, lo admitía. Más, a continuación, añadía: «Pero había que leerlo». Nada que hubiese sido escrito sobre el pasado le era ajeno. Portador de apellidos de raigambre señorial, se alejó de las veleidades de la tradicional aristocracia y volcó su interés en los libros y en el saber. Como recordó el alcalde de Almendralejo, José María Ramírez, el marqués fue en su día procurador en las Cortes franquistas pero luego abandonó la política, aunque no desdeñaba una buena conversación sobre este tema. Como marqués aficionado a los libros y al saber contó ayer en su despedida con la presencia de destacados representantes de la izquierda intelectual de la región y algunos asistentes recordaron que se ha pedido varias veces para Fernández-Daza una 'medalla de Extremadura' que no le fue concedida. Funeral La despedida tuvo lugar en el templo que corona la Calle Mayor de Almendralejo, adornada con farolillos de feria por la celebración de la festividad de San Marcos. En la fachada de esta iglesia cuelga una pizarra donde, según costumbre local, los deudos de los fallecidos escriben con tiza la hora del funeral. En dicha pizarra estaba inscrito el nombre de Fernández-Daza. El féretro fue llevado hasta la iglesia a hombros por dos de las hijas de Mariano Fernández-Daza, familiares y colaboradores suyos en el Centro Santa Ana. Allí estaba Antonio Ventura, director de la Fundación Academia de Yuste, y otros vecinos de Campanario, uno de los lugares preferidos por el marqués. El escritor José Miguel Santiago Castelo representaba a la Academia de Extremadura de las Artes y las Letras en la despedida fúnebre a uno de sus miembros. Con él estaban Francisco Pedraja y Manuel Terrón Albarrán. Y también Manuel Pecellín; Feliciano Correa; el ex rector de la Uex, César Chaparro; los profesores José Luis Bernal y José María Lama; Emilio Díaz; Lucía Castellano, bibliotecaria del Centro de Estudios Extremeños, y la escritora Isabel María Pérez. En nombre de la Junta de Extremadura asistieron al acto el director de la Editora Regional, Álvaro Valverde y el coordinador del Plan de Fomento de la Lectura, Luís Sáez Díez. Ya en el interior, oficiando la misa con otros sacerdotes, estaban los escritores y curas Francisco Tejada Vizuete y Jesús Sánchez Adalid. Bibliófilos José Miguel Santiago Castello destacó el carácter de «institución» que ha logrado la figura del marqués en el ámbito cultural extremeño y equiparó su nombre al de los grandes bibliófilos como «los Barrantes, Moñino o el Marqués de Jerez de los Caballeros». Pero para Fernández-Daza hubiera sido inimaginable acabar vendiendo su biblioteca al extranjero, como hizo el último de los citados. «Para la Academia ha sido una pérdida impresionante y Extremadura ha perdido un gran puntal de la bibliofilia -declaró Santiago Castelo. Esa biblioteca que deja es uno de los grandes legados que puede tener una región». El presidente de la Academia recordó a Mariano Fernández-Daza recorriendo pueblos «en búsqueda de cualquier papelito donde hubiese una referencia a Extremadura» y deseó lo mejor a Carmen Fernández-Daza, escritora y ensayista, que ha venido ayudando a su padre en la gestión de este ingente legado. El alcalde de Almendralejo, José María Ramírez, alabó la inquietud intelectual del marqués, «su vasta cultura y educación exquisita» y el hecho de que invirtiese su patrimonio en labores culturales en vez de vivir de las rentas. Aludió a una fracasada iniciativa cooperativista de Fernández-Daza que costó dinero a alguna gente en su día, pero que también transformó el cooperativismo en Tierra de Barros y, sobre todo, orientó definitivamente al marqués a lo que sería su gran empeño cultural para la región. El alcalde dijo que había pedido a la familia que conserve unida la biblioteca en Almendralejo «porque es una joya para Extremadura».


@ 2005. Centro UNESCO Extremadura. Diseño Liqueed

Plaza de San Jorge, 8 10071 Cáceres (España)

Tel. +34 927 005 499 | Fax: +34 927 005 466