
Thomas Schaaf, especialista de la UNESCO de la División de Ciencias Ecológicas y de la Tierra y del Programa del Hombre y de la Biosfera (MAB), reflexiona sobre el último medio siglo de acciones para combatir la desertificación y pasa revista a l
En los años 1950 cundió con gran optimismo la idea de que podríamos hacer reverdecer los desiertos del planeta. Por entonces se creyó que con técnicas como el bombardeo de las nubes con yoduro de plata se podría provocar lluvia en regiones secas, que técnicas de irrigación mejoradas impulsarían la producción agrícola en dichas regiones, y que la cría selectiva daría nacimiento a un ganado menos dependiente del agua. En resumen, se pensó que la tecnología podría reducir la pobreza en las regiones más secas del mundo. Medio siglo más tarde, el optimismo basado en la tecnología ha dado paso al realismo y la preocupación. La creencia de que podemos controlar el clima se ha transformado en preocupación por el impacto de la actividad humana en el medio ambiente y, más concretamente, en una inquietud manifiesta por el calentamiento climático. Los estudios actuales prevén que las regiones secas del mundo se convertirán en todavía más secas. La disponibilidad de agua corriente, el recurso más precioso de las tierras secas, está alcanzando niveles críticos en materia de calidad, incluso en regiones templadas. Pese a los avances tecnológicos en materia de ingeniería genética en organismos para que resistan pestes y sequías, los países secos continúan siendo los más pobres del mundo. Los últimos cincuenta años demostraron que la situación ecológica y socioeconómica en las tierras secas no es una ecuación simple gobernada por factores como el clima, el terreno, el agua y la vegetación. La especulación del mercado y la enorme fluctuación de los precios de mercancías como por ejemplo el algodón pueden afectar los ingresos de una campesino en una remota aldea de Mali, de la misma manera que pueden afectar sus cosechas las sequías o las inundaciones. -------------------------------------------------------------------------------- Del realismo a la esperanza Pese a todos estos desafíos, existe esperanza para las tierras secas. El mundo reconoció la degradación de las tierras secas proclamando a 2006 el Año Internacional de los Desiertos y la Desertificación. Por otra parte, en 1996 fue adoptada la Convención de las Naciones Unidas de Lucha Contra la Desertificación (UNCCD) [http://www.unccd.int/] cuya meta es ?luchar contra la desertificación y mitigar los efectos de la sequía? en países que los padecen, ?particularmente en África?. Dentro del estudio de los recursos naturales las tierras secas constituyeron desde muy temprano un núcleo de esfuerzos de la UNESCO en materia de cooperación internacional y científica. En 1951, la Organización lanzó el primer programa internacional de estudio de las zonas áridas. En la actualidad la UNESCO cuenta con programas que continúan innovando como el Programa del Hombre y la Biosfera (MAB), y el Programa Hidrológico Internacional (PHI). Ambos realizan proyectos globales de investigación en tierras áridas como la reserva de la biosfera de Omayed, en Egipto, que provee de agua limpia a los beduinos empleando energía solar. -------------------------------------------------------------------------------- Despertar interés en maestros y alumnos Para ayudar a las futuras generaciones a luchar contra la desertificación un venero de conocimientos científicos ya existentes fue transformado en herramientas educativas para niños de escuela primaria. ?Kit educativo de la UNESCO contra la desertificación? informa a profesores y alumnos sobre los problemas de las tierras secas y brinda ejemplos de medidas simples que cada uno puede tomar. El kit ya fue traducido al árabe, al chino, al inglés al francés al alemán al hindi, al mongol, al ruso y al español. El Programa MAB está desarrollando un nuevo kit de recursos educativos para países secos para estimular la creatividad de los estudiantes en materia de eduación medioambiental. La Conferencia Sobre el Futuro de las Tierras Secas de junio 2006 en Túnez pasará revista al estado de los conocimientos sobre los ecosistemas de las tierras secas y el desarrollo socioeconómico de las mismas para proveer asesoramiento científico y técnico a los responsables y a las autoridades. También tiene por objetivo definir futuros campos de investigación en materia de tierras secas y promover en especial la ciencia aplicada orientada hacia el desarrollo durable de dichas regiones. La Conferencia señalará cincuenta años de investigación en tierras secas del sistema de las Naciones Unidas. Permitámonos ser nuevamente optimistas sobre su futuro estimulando la cooperación y la asociación internacionales acordes con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Thomas Schaaf
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